En muchos sentidos, tu identidad depende de lo que dice un papel; cuando naces, el gobierno te hace un registro y luego te asigna un número o un carnet que te identifica como ciudadano de tu país.
Ese documento es tu pasaporte, tu cédula o como quiera que se denomine en tu lugar de origen. Es como si fueras un producto con un código de barras. Y cada vez que necesitas demostrar quién eres, ya sea en un banco, una escuela o una tienda, tienes que presentar ese documento mágico que dice que eres tú y no otro.
En el sentido legal, tu identidad depende de una autoridad externa. Porque si nuestra identidad dependiera totalmente de nosotros, de la auto-identificación, a mí me encantaría auto-identificarme como ciudadano suizo o noruego.
Sin embargo, te aseguro que mi auto-identificación como suizo o noruego no sería suficiente para dichos gobiernos que me otorgaran la nacionalidad, con todos los derechos y obligaciones que eso implica.
Nos guste o no, tu identidad no es lo que tú quieres ser, sino lo que un papel dice que eres. Y ese papel no lo puedes cambiar tan fácilmente como tu nombre de usuario en las redes sociales.
Supongamos que nos gusta el golf, pero no tenemos los recursos para tener nuestro propio campo, entonces creamos un club y entre todos somos dueños del club, decidimos que será un club privado solo para socios y solo los socios cubrirán sus gastos y solo los socios obtendrán los privilegios.
Ya se acordó que sería un club exclusivo. Entonces, seguro hay una oficina con el registro de todos sus miembros, cada miembro tendrá un archivo con información personal como número de teléfono, documento de identidad, dirección y cualquier otra información que la administración considere relevante.
El club necesita tener un sistema de identificación confiable y seguro, algo así como un carnet o una tarjeta magnética que solo los socios puedan usar. De esta manera se evitarían muchos problemas y se mantendría el orden y la armonía en el club.
Y así como el club necesita identificar a sus socios, también nosotros necesitamos identificarnos ante la sociedad, por eso tenemos documentos como el pasaporte o la cédula que nos acreditan como ciudadanos de un país. Sin esos documentos, sería muy difícil viajar, estudiar, trabajar o hacer cualquier trámite legal. Seríamos como fantasmas sin nombre ni historia.
Importancia de la identidad
Ahora supongamos que vamos caminando por la calle y llega un sujeto y nos ofrece $100 por darle nuestros datos personales. Y $100 más por nuestra huella dactilar. ¿Quién es esa persona? ¿Qué relación tenemos con esa persona? ¿Por qué quiere nuestra información? ¿En qué la va a utilizar? ¿De dónde sacó el dinero? Esa situación es totalmente diferente a nuestra relación con nuestro gobierno, con nuestro club o con nuestro banco.
Definitivamente, un asunto tan delicado como la identidad no se puede tomar a la ligera. Pero por el dinero baila el mono y de seguro que muchos estarían dispuestos a dar su información biométrica para obtener el dinero. En lo personal, la situación no me daría buena espina.
¿Y si esa persona fuera un delincuente o un estafador? ¿Y si usara nuestra información para robar nuestra identidad o para cometer algún crimen? ¿Y si vendiera nuestra información a terceros sin nuestro consentimiento? Sería un desastre.
Por eso, debemos ser muy cuidadosos con quién compartimos nuestra información personal y biométrica, porque esa información es única e irrepetible. Es lo que nos distingue de los demás y nos permite acceder a nuestros derechos y deberes como ciudadanos.
Inteligencia artificial en la identidad
Worldcoin (Sam Altman, CEO de OpenAI, está detrás del proyecto) es una criptomoneda que se distribuye gratis a las personas que se escanean el iris y el rostro en un aparato llamado Orb. Suena bien, ¿verdad? ¿Quién no querría recibir dinero por mostrar sus ojos?
Tu iris es una parte única e irrepetible de tu cuerpo, que te identifica con una precisión casi perfecta. Al escanearlo, estás entregando una información muy valiosa y sensible a una empresa que no sabes cómo la va a usar o proteger. ¿Qué pasa si esa empresa sufre un hackeo o una filtración de datos? ¿Qué pasa si usa tu información para fines comerciales o ilegales? ¿Qué pasa si vende tu información a terceros sin tu consentimiento?
Al aceptar los términos y condiciones de Worldcoin, estás entrando a un mundo de muchas incógnitas. La empresa se podría eximir de cualquier responsabilidad por errores, daños o perjuicios que puedas sufrir por usar su servicio. Además, al parecer te obliga a resolver cualquier disputa mediante arbitraje y no mediante tribunales judiciales. Es decir, te deja a merced de su criterio y arbitrariedad. ¿Será cierto?
Supongamos que nuestro club ficticio decide escanear nuestro iris porque eso es lo que usará como nuestra identidad, pero luego se descubre que alguien entró a la base de datos y robó esa información. Y luego alguien usa esa información para robarnos.
Bueno, nosotros podemos ir a las autoridades y denunciar el hecho. Y las autoridades usan las leyes diseñadas para proteger nuestra identidad. Podemos reclamar nuestros derechos en los tribunales.
Pero ¿qué pasaría si millones de personas de todas partes del mundo dieran su información por dinero a una empresa global que luego es hackeada o tiene fallas?
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