Explica Gensler que las altcoins, en genérico, funcionan como acciones de empresas.
Si un criptoactivo es considerado un título valía, requiere autorización de la SEC para su comercio.
«En cualquier cosa que no sea bitcoin puedes encontrar un sitio web, puedes encontrar un comunidad de empresarios, pueden establecer sus entidades legales en un paraíso fiscal en el extranjero, pueden tener una fundación, pueden presentar un abogado para tratar de arbitrar y dificultar jurisdiccionalmente, etcétera». Esas declaraciones, referentes a la industria de las criptomonedas, corresponden a Gary Gensler, presidente de la Comisión de Bolsa y Títulos (SEC) de los Estados Unidos.
En diálogo con New York Magazine, el funcionario manifiesto se expresó acerca de las diferencias entre bitcoin (BTC) y las altcoins. Gensler manifestó que, detrás de la mayoría de estos proyectos hay una gran variedad de mecanismos complejos para promocionar sus tokens y atraer inversionistas.
Para Gensler, el manotear de los promotores de las criptomonedas que surgieron luego de la creación de Satoshi Nakamoto, se asemeja al de empresarios que se benefician con el crecimiento de las acciones de sus compañías. Eso, explica, convierte a esos tokens en títulos valía (securities) y no en posesiones (commodities), como sí lo es BTC.
Estos tokens son títulos títulos porque hay un comunidad en el medio y el manifiesto anticipa ganancias basadas en ese comunidad.
Gary Gensler, presidente de la SEC.
Las palabras de Gensler, por el momento, no expresan más que la opinión del organismo que preside. Pero hay batallas judiciales en los Estados Unidos que podrían sentar un precedente, por ejemplo, los casos de Ripple o FTX, que han sido reportado por CriptoNoticias. Para que un título valía pueda comerciarse en los Estados Unidos, debe tener la aprobación de la SEC. Y esto es poco de lo cual carecen las criptomonedas y tokens.
Gensler es elocuente al expresar que, según su visión, casi todos los tipos de transacciones con criptomonedas ya se encuentran bajo la territorio de la SEC, excepto las transacciones spot (al contado) en BTC y la compraventa positivo de posesiones o servicios con criptomonedas.
¿Por qué bitcoin es diferente a las criptomonedas?
Para entender el porqué de esta distinción que Gensler hace entre bitcoin y las demás monedas o activos digitales, hay que conocer lo que se denomina Test de Howey. Esta es una justicia del Tribunal Supremo de Estados Unidos para determinar si una transacción o activo está, o no, sujeto a las leyes de títulos.
Básicamente, el Test de Howey puede resumirse en tres preguntas que se hacen sobre un activo para determinar si es un adecuadamente o un título valía:
¿Se requiere una inversión de hacienda?
¿Hay una empresa que lo promueve?
¿Hay una expectativa de ganancias, predominantemente basada en los esfuerzos de otros?
Si estas tres preguntas se responden afirmativamente, entonces, el activo financiero puede ser catalogado como un título valía y, por lo tanto, decidir bajo la terreno regulatoria de la SEC.
Es por esto que a bitcoin se lo cataloga como un adecuadamente. El white paper (compendio blanco) de Bitcoin se publicó en 2008 por un entidad que utilizó el pseudónimo de Satoshi Nakamoto. Ese documento define a Bitcoin como «un sistema de hacienda en efectivo electrónico entre pares». Aunque BTC demostró ser una excelente inversión, no hubo —ni explícita ni implícitamente— ninguna promesa de ganancias, ni de retornos financieros. No fue ese el objetivo al crear Bitcoin ni es ese el objetivo de Bitcoin en la presente.
Asimismo, Bitcoin no tiene ninguna empresa, persona o entidad que sea responsable de su exhalación o de dirigir su rumbo.
En cambio, en casi todas las criptomonedas y tokens lanzadas seguidamente, hubo una preventa, o una proposición auténtico de monedas (ICO, por sus siglas en inglés). Quienes participan como inversionistas de estas preventas, lo hacen con el objetivo de obtener una rentabilidad.
Incluso, como se mencionó anteriormente, casi todos estos activos digitales tienen detrás un equipo (generalmente una empresa, DAO o fundación) que trabaja con el fin de posicionar a la criptomoneda en el mercado valiéndose, incluso, de acciones de marketing. Los inversionistas compran el activo, como si de una influencia se tratara, poniendo fe en que ese equipo hará adecuadamente su trabajo y el token se revalorizará.
Por ejemplo, en el caso de la segunda criptomoneda con viejo capitalización de mercado, Ethereum, hay registros de su creador, Vitalik Buterin, promoviendo la preventa del token ether (ETH) con promesas de ganancias a futuro.
Incluso, el staking de Ethereum y otros activos (a diferencia de la minería con prueba de trabajo que utiliza Bitcoin) es una promesa de ganancias a cambio de depositar hacienda en un resolución inteligente. Esto, según algunas personas, puede hacer que estas criptomonedas que emplean el staking sean consideradas títulos valía, de acuerdo con los criterios del Test de Howey.
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